Zaria Abreu vive en México con Long Covid, una enfermedad no reconocida

Diana Manzo

Oaxaca, Oax.- El 2020 marcó un precedente, la pandemia del Covid-19 paralizó al mundo. En marzo de 2020, Zaria Abreu, una mujer de 49 años, contrajo este virus y desde entonces vive todos los días con miedo a la muerte y a veces con el deseo de no vivir más porque es muy difícil enfrentarlo Long Covid o el Covid persistente.

En México, el Covid Prolongado, como también llaman al “Covid Largo”, no es una enfermedad reconocida por las autoridades sanitarias, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó el “Síndrome Post-Covid” en la Clasificación Internacional de Enfermedades en diciembre de 2020.

Países como España, Argentina, Sudáfrica o Estados Unidos ya cuentan con protocolos para pacientes y ensayos clínicos que buscan un fármaco que permita una supervivencia adecuada. El deseo de los pacientes con Covid en curso en México es que algún día puedan ser atendidos en clínicas de primer nivel, los llamados centros de salud o casas de salud, lo que hasta ahora es una utopía.

“Es un sufrimiento constante”, dice Zaria mientras relata lo sucedido en esos dos años de su vida. Escritora apasionada, la mujer vive con síntomas de activación de mastocitos, dolor constante en las articulaciones, taquicardia y un sufrimiento interminable que la ha incapacitado.

Para sobrevivir toma de 12 a 13 pastillas al día y no puede salir de su casa porque si se contagia corre el riesgo de morir. Su cuidador de tiempo completo es su esposo, músico, cuya vida también ha cambiado porque no puede salir por el riesgo de infección y afecta a Zaria en esta condición.

“Mi vida ha cambiado por completo, hemos adaptado nuestras vidas para trabajar desde casa, somos independientes y no tenemos acceso a seguros ni beneficios, así que tenemos trabajos remotos para sobrevivir”.

Zaria gasta entre 15.000 y 20.000 pesos al mes en medicamentos, afortunadamente se ha ganado la simpatía de amigos y conocidos; Algunos médicos no le cobrarán por una consulta y otros le ayudarán con la medicación.

Contar su enfermedad es no volver a ser víctima, su principal esperanza es que las autoridades sanitarias mexicanas reconozcan al Long Covid como una enfermedad, que se atreve a decir que afecta al menos al 30 por ciento de las personas contagiadas con el virus Covid.

La salud emocional de Zaría también se ve afectada, ha perdido muchos amigos y sufre algunos episodios depresivos debido a que estuvo dos años luchando contra una enfermedad que no es reconocida ni tratada en nuestro país.

Las redes sociales fueron su autoayuda. A través de sus denuncias en Twitter ha conseguido suscitar la empatía y el acercamiento de otros pacientes.

“Todos los días tengo entre 6 y 8 personas que viven con Long Covid escribiéndome, la mayoría mujeres y mayores de 30 años (aunque la enfermedad también afecta a niños, adolescentes y adultos mayores), hemos montado talleres para tratar Con esta enfermedad, creemos que conocernos, saber que existimos y crear vínculos en defensa de la vida es un acto de resistencia, porque hay días en que parece que no le va a dar a nadie más”.

Su voz ronca y quebrada se cansa de contar todo lo que sufre. “Si la gente no me viera y no me conociera, no creería todo esto, que estoy viva, es algo que te vuela la cabeza, que no te deja respirar, que te asfixia por las noches, nada fue igual a mi vida, desde que tengo Long Covid”.

Para hacer frente a esta condición, Zaria ha creado redes de lo que ella llama “autodefensa disco” en las que ha aprendido a través de la experiencia y el conocimiento a no sentirse sola o sola, a reconocerse y saber que los pacientes se ayudan entre sí.

El uso constante de inhaladores, broncodilatadores y pastillas para colitis y gastritis la ha dejado en un estado de debilidad, no se rinde pero no sabe para cuando, no hay tratamiento, no hay reconocimiento, no hay nada Im On al contrario: “En México la mayoría de los médicos dicen que es una enfermedad psicosomática, es un error que vulnera nuestro derecho a la salud”, dijo.

Su mayor sueño es volver a vivir a su Oaxaca natal, no sabe si han sido los últimos días pero el largo Covid la ha dañado mucho y los problemas económicos también son un obstáculo.