Y el fútbol lucía su cara más sencilla

A veces el fútbol es inexplicable ya veces todo lo contrario: es cristalino, asequible incluso para uno de esos niños que acaban de vislumbrar el gran circo donde todo tiene que ser sencillo para que hasta el más inocente capte el mensaje. El Real Madrid ha combinado lo inexplicable con lo más banal: quien tiene el mejor portero y el mejor delantero aumenta sus posibilidades de éxito. Lo que pasó en la final fue el enésimo ‘milagro’ merengue en esta hermosa y loca Champions League: el Liverpool disparó 23 veces y no anotó un solo gol; Real Madrid, sólo tres… y ha marcado dos (uno de ellos anulado). Pero se explica mucho mejor que lo que pasó en aquellas noches mágicas en el Bernabéu, donde lo que pasó fue casi místico. Entrega del trofeo al final de la calle, ganado con Benzema (15 goles) y Courtois (61 atajadas). No se puede decir más…

portero

Thibaut Courtois fue el hombre de la noche y quizás el jugador decisivo de la liga. Acabó la final con nueve paradas, dos de ellas (una contra Mané, el balón pegó en el poste; otra contra Salah, que metió el brazo derecho en un tiro envenenado) sencillamente espectacular. El belga acaba la Champions con estas 61 participaciones… un dato que no dice mucho por sí mismo pero que sorprende en contexto: es el primero del “ranking” y el segundo (Rulli, del Villarreal) llega a los 41, el Tercero (Vlachodimos del Benfica) 38 y así sucesivamente. Para salir vivo y campeón de semejante bombardeo no basta un muy buen portero: se necesita al mejor del mundo.

cuatro derrotas

El 28 de septiembre del año pasado (ahora que sabemos el nombre del ganador, se le puede llamar así) el fútbol se sacó una de las peores bromas de su historia reciente: el alguacil de Tiraspol ganó por 2-1 en el Bernabéu. El equivalente a Fernando Alonso ganando un Gran Premio al volante de un Renault Kangoo. Fue la primera de cuatro derrotas sufridas por los campeones, la cuarta vez en la historia que los campeones de copa pierden tantos partidos. Hay que tener en cuenta lo duro del camino en la calificación… y que un puñado de compañeros en Transnistria hoy pueden decir que “ganamos al mejor en su estadio”.

los mas destacados

Dado que la enumeración ya arrancaba en el subtítulo con Courtois y Benzema, cabrían los duelos del PSG City de la primera fase, con un triunfo cada uno; la actuación sin precio de Mbappé ante el Real Madrid, por momentos abusivo, el redescubrimiento de Darwin Núñez (Benfica), heredero directo de Suárez y Cavani; el funcionamiento de la maquinaria “Red Bull” en los descubrimientos de Nkunku (Leipzig) o Adeyemi (Salzburgo); La maquinaria del Bayern a pleno rendimiento en el primer tiempo: vencedor con 22 goles encajados y 22 encajados… aunque luego se estancó; el fútbol de Kevin de Bruyne en varios momentos de la Liga, en el triunfo por 5-0 sobre el Sporting y en muchos tramos de semifinales ante el Real Madrid; el ejercicio de supervivencia del Villarreal ante el Bayern (encajó un solitario gol en 45 tiros) y su bonito suicidio ante el Liverpool, desplomándose en la primera mitad de las semifinales; y un puñado de nombres propios que marcaron la competición: Rodrygo, Lewandowski, Vinícius, Luis Díaz, Salah, Bernardo Silva, Mahrez, Rüdiger…

y lo peor

El Barça sería el primero en ser convocado por méritos propios. No el único: otros dos compatriotas defraudaron, Atlético y Sevilla, con un fútbol demasiado defensivo para las exigencias del nuevo guión futbolístico, que supuso duelos vertiginosos. Y hay que apuntar a París, sí, y al déficit de control de acceso al que se enfrentan muchos hinchas del Liverpool: una pena minimizada por el éxito merengue, pero que debería ser motivo de preocupación en una ciudad que dentro de dos años será sede de partidos. .