Real Madrid, más allá del fútbol

Qué Ali versus capataz (Refugio en las cuerdas, aguantando la lluvia de golpes a la espera de la final) El Real Madrid consiguió lo que tenía que hacer. Dos equipos que se mantienen fieles a su estilo. El Liverpool, orgulloso y vivo, con sus alternativas tácticas, rápido atacando y retrocediendo. Madrid, con la suya. El de ganar.

Dani Carvajal celebra el gol de Vinicius ante el Liverpool.

Dani Carvajal celebra el gol de Vinicius ante el Liverpool.

Reuters

Un título inesperado que no se explica con lógica deportiva ni nada por el estilo. La trayectoria de esta temporada fue probablemente la más sorprendente y meritoria de la historia blanca. Un equipo en proceso de cambio, con una generación gloriosa en el ocaso, con jóvenes que parecían (y tal vez lo eran) inmaduros no auguraban el futuro que ya está escrito.

Desde bajas abrumadoras hasta remontadas inimaginables, desde derrotas épicas hasta victorias sorpresivas, el constante cambio de roles tiene poco que ver con el fútbol. El sustrato viene de la historia.la generación de un cosmos a través de la unidad (la maza de tantos éxitos) y la pluralidad, sumergiéndose voluntariamente en la clandestinidad para viajar juntos al infinito.

Este ente cósmico, cercano a la magia, aparece cuando la ocasión lo requiere y las fuerzas son las adecuadas. Sobre todo en el Bernabéu, el templo ritual donde cada jugador y cada aficionado tiene su propio altar. ¿Alguien tiene una explicación más creíble? Estamos hablando de Confía en tu propia fuerza, decidido a ganar, creyendo que el Madrid saldrá victorioso. Pero, ¿de dónde vienen, cómo se producen? Y lo más importante, ¿por qué nadie puede copiarlo?

Seguramente por lo explicado y porque quienes ahora forman parte de este ya glorioso equipo quieren seguir escribiendo líneas en una historia interminable que se encuentra entre las más apasionantes jamás contadas. El testamento también se tiñó, escribió Ramón y Cajaly pocos tónicos fortificantes se pueden combinar pero para acompañarlos di stefano, puskas, personas, amancio, planchar, Raúl y cientos de otros en las Crónicas de Madrid.

Por lo demás, el Madrid se mostró más conservador, con cuatro jugadores protegiendo siempre a su portero, más escolta que nunca. La vivacidad del Liverpool generó ocasiones de todo tipo que desdibujaron la eficacia defensiva, el tiro desviado y las intervenciones del Sublime Courtois, ayer y tantas noches. Básicamente un plan loco, contra un equipo que anota en los juegos y es más efectivo en las jugadas a balón parado. Y cuyos extremos atacan hacia adentro para dejar espacio a la proyección de las alas en los flancos, la caballería númida. Aníbal galope.

Ante la abrumadora ofensiva, el Madrid se mantuvo sorprendentemente tranquilo sin siquiera esbozar un contraataque, sabiendo que cada minuto jugaba a su favor que llegarían al final con cuentagotas mortales. Mientras tanto, los blancos movieron el balón sin finalidad aparente, sin riesgo inmediato, con la intención de despistar. porque este equipo Ancelotti mata por sorpresa, al menor descuido.

Los hechos demostraron que la estrategia del italiano no fue un accidente, sino un conocimiento esencial de este juego y sus jugadores. El ánimo llameante, la paciencia ante lo negativo que pasó hasta el minuto cincuenta y ocho, dio la vuelta a la suerte del partido.

Porque esto ya fue vertido. El Real Madrid lo había vuelto a hacer ante la incredulidad de muchos analistas, defensores del estilo, de sus rivales y de quienes siguen ignorando el poder de la fe y la historia. Desde ella.