¿Por qué el COVID en curso es un desafío para la ciencia? Todavía increíbles expertos

Dos años después de la pandemia, aún existen muchas dudas sobre las consecuencias de la enfermedad. Los expertos profundizan en las consecuencias, pero dicen que se desconoce mucho sobre el COVID en curso.

Madrid, 30 may (Europa Press).- Ante el aumento de los casos de COVID-19 un aumento en estas semanas COVID en curso, una condición que confunde tanto a pacientes como a expertos. Y esta es la situación hoy después de la infección por SARS-CoV-2 representa un desafío para la medicina y la ciencia en general. Todavía es una gran incógnita.

Según Cristina Calvo, Jefa del Servicio de Pediatría y Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario La Paz (Madrid) y también Presidenta de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas Pediátricas (SEIP), “sigue siendo un reto porque todavía tenemos muchas incógnitas en este contexto: ¿Por qué se da? ¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Cómo se hace el diagnóstico correctamente? Como es tratado? ¿Qué tan común es?

Cada vez sabemos más y más cosas al respecto”largo covid“, como también lo llaman por su nombre en inglés, y por ejemplo, se sabe que así como existe el COVID en curso, consecuencia de contraer el SARS-CoV-2, otras infecciones virales también producen síntomas persistentes a largo plazo, como este sería el caso, por ejemplo, del citomegalovirus o del virus de Epstein-Barr (mononucleosis).

“Lo mismo ha sucedido con el virus del Ébola, con casos de uveítis que aparecen meses después de la infección aguda, o síntomas persistentes debido a la infección por el virus Chikungunya. Sí, es cierto que existen otras enfermedades infecciosas que producen síntomas a largo plazo. Por supuesto, estos no solo son virales, sino que también pueden ser causados ​​por bacterias, como en el caso de la fiebre Q o la enfermedad de Lyme; Aparte de que también había síntomas persistentes con MERS y SARS-CoV-1, los anteriores corona virus”, explica por su parte y en una entrevista con prensa europeadr. Esther del Corral Beamonte, internista.

Hoy, pocas cosas se pueden decir “con absoluta certeza” sobre el COVID en curso. Foto: Mark Schiefelbein, AP

Sin embargo, esta portavoz de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) reconoce que, en general, pocas cosas se pueden decir hoy “con total certeza” sobre la persistencia de la COVID: “Pocas cosas se pueden decir con certeza, la causa no está clara”. No se sabe por qué hay pacientes que continúan con síntomas, ni existe actualmente un tratamiento efectivo que haya demostrado beneficio en la mejora de la condición.

¿MÁS COMÚN EN MUJERES JÓVENES?

Destaca que recientemente se ha publicado un metaanálisis de estudios observacionales que reúne mucha evidencia sobre este fenómeno, y que se realizó con 120.000 pacientes con COVID-19: “De estos, el 56 por ciento reporta algún síntoma persistente, que Es decir, más de la mitad de los pacientes con infección aguda reportan algunos síntomas después de tres meses. De estos, los síntomas generales son los más comunes, y hasta un 30 por ciento refieren astenia, cansancio, intolerancia al ejercicio; los más raros son los problemas digestivos”.

Sin embargo, esta internista destaca que este estudio desafía un aspecto, a saber, que antes se pensaba que la persistencia de la COVID era más común en mujeres jóvenes, mientras que este trabajo científico demuestra que debido a estos síntomas persistentes, la edad promedio de los pacientes afectados se está volviendo cada vez más común. encontrado en pacientes de 52 años, la mitad de los cuales son mujeres.

EL TRATAMIENTO DEL COVID PERSISTENTE ES COMPLICADO

Con eso, el vocero de la SEMI cree que el COVID en curso es un desafío para la ciencia y la medicina hoy, en parte porque no sabemos su causa. “Sin conocer la causa, es difícil abordarlo. No se sabe si el virus persiste, por lo que el tratamiento debe apuntar a erradicar el virus; o porque persisten los síntomas porque persiste la inflamación, entonces habría que tratar la inflamación; o si se debe a una disfunción mitocondrial, que es otra de las teorías que se venden hoy en día, dice el informe.

Por otro lado, este vocero de la SEMI dice que si bien todas las pruebas complementarias están bien, es una entidad “frustrante” para el paciente, sobre todo porque está enfermo y tiene síntomas. Un paciente sigue refiriendo fatiga y no hemos encontrado ningún motivo que lo justifique porque, por ejemplo, el TAC de tórax o la espirometría están bien”, aclara.

Hoy, el COVID en curso es un desafío para la ciencia y la medicina, en parte porque no sabemos su causa. Foto: John Minchillo, AP

Del Corral Beamonte, por su parte, celebra que en su experiencia, la mayoría de los pacientes con síntomas persistentes toman el curso de recuperación de tal manera que mejoran espontáneamente, en algunos casos entre seis meses y un año. “Sí, es cierto que hay que tratar algunos síntomas que los invalidan, como es el caso de los dolores de cabeza, que son bastante comunes. Por lo tanto, mejorar estos síntomas mejora su calidad de vida o su capacidad para volver al trabajo. pero para la condición post-COVID actualmente no existe un tratamiento específico”, agrega.

En ese contexto, recuerda que existen hasta 205 síntomas descritos de persistencia de la COVID, al tiempo que destaca que para diagnosticar este padecimiento, los síntomas presentados durante la infección deben mantenerse más allá de las 12 semanas. También señala que estos síntomas persistentes pueden ocurrir en pacientes independientemente de la gravedad de la infección, y que alrededor del 10 por ciento de los infectados la desarrollarán.

En este punto destaca que en su conocimiento se están dando pasos como los publicados por la OMS en octubre de 2021, aunque cree que a día de hoy es “muy amplio” y que debería intentar adaptarse poco a poco.

Un aspecto que también señala es que se desconoce el efecto de cada variante del SARS-CoV-2 en este sentido y cree que es probable que cada una de ellas produzca síntomas persistentes en mayor o menor grado, aunque afirma que no hay estudios unívocos. sobre esto existen al respecto. Citando el ejemplo de Aragón, donde trabaja, dice que ha habido alrededor de 400.000 positivos en esta última oleada.

“Con la estimación de que el 10 por ciento de ellos desarrollará COVID persistente, entonces unas 40,000 personas, eso es una gran cantidad de pacientes que no vemos en las consultas”, agrega. Al mismo tiempo, este especialista de la Sociedad Española de Medicina Interna señala que no se sabe si la vacunación protege frente a este patrón de síntomas persistentes.

Se desconoce el efecto de cada variante del SARS-CoV-2. Las partículas del virus SARS-CoV-2, que causa el COVID-19, se ven en esta imagen de microscopio de 2020 publicada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Foto: Hannah A. Bullock, Azaibi Tamin/CDC vía AP

EL TRATAMIENTO DEL COVID PERSISTENTE

Mientras tanto en otra entrevista con prensa europeaEl portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Dr. Lorenzo Armenteros, señala que el tratamiento actual es sintomático, tratando los síntomas, no la enfermedad, y de hecho lo considera uno de los mayores retos a los que se enfrenta la ciencia en este momento y que se necesita mucha investigación para solucionarlo.

Aquí pone el ejemplo de la neumonía y el caso de la neumonía bacteriana, donde se puede tratar la tos y la fiebre, pero asegura que la enfermedad solo se puede vencer con un antibiótico que elimine la bacteria. “Entonces, en el caso de la covid en curso, estamos tratando de encontrar un agente antiviral altamente efectivo que pueda eliminar el virus y todas sus consecuencias, es decir, actuar sobre toda la enfermedad y no solo sobre los síntomas”, señala.

Señala que actualmente están suspendidas todas las esperanzas de que los tratamientos antivirales o los anticuerpos monoclonales tengan un gran efecto en las primeras etapas de la enfermedad, aunque insiste en que se necesita investigación y que también podrían tener un impacto positivo en el COVID en curso.