Las personas ciegas y su situación laboral ignoradas en la pandemia del Covid-19

Solo ve sombras. No distingue colores ni facciones. Óscar Sánchez Jiménez trabajaba en el departamento de logística y contrataciones de una empresa en Ciudad del Carmen, Campeche. Hace 16 años perdió la vista y su trabajo. Su única forma de sobrevivir era aprender masajes; de los cuales permaneció hasta la llegada de la pandemia del Covid-19.

La toxoplasmosis -enfermedad causada por un parásito que vive en pájaros y gatos- fue la causante de su discapacidad visual; mató las células en sus ojos. Tenía una jaula de periquitos.

Durante nueve años, Óscar se dedicó a dar masajes. Era muy difícil ganarse la confianza de los clientes porque No confiaban en un ciego prestar el servicio; Muchas veces lo cancelaron. Sin embargo, las restricciones sanitarias en 2020 le impidieron continuar: necesitaba contacto físico, algo prohibido por el bien de la salud.

“Pedí trabajo pero me dijeron ‘para qué te necesito’; No buscaban nada. Otros me decían rotundamente que no o el típico “te llamamos luego”. Así he sido todos estos años”, dijo. metro. ninguno tenía Apoyo del gobierno.

La discriminación, la falta de oportunidades y los prejuicios son las principales dificultades a las que se enfrentan las personas ciegas y deficientes visuales a la hora de buscar trabajo. Esta odisea se ha complicado aún más por la pandemia de Covid-19; A pesar de la emergencia sanitaria, las autoridades nunca la han visto.

En México, según el Censo de Población y Vivienda 2020 elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, hay siete millones 168 mil 178 ciudadanos con discapacidad o enfermedad mental. De estos, 2,7 millones son personas con problemas de visión.

Solo el 38% de las personas con discapacidad de 15 años o más:2,4 millones– tiene un trabajo. En contraste, el 67% de los residentes sin discapacidad de 15 años o más (59 millones) están incluidos en la tasa de participación en la fuerza laboral.

No hay vacantes para ciegos porque Se les considera incompetentes Hacer cosas y detenerlas requiere hacer ajustes o gastar mucho dinero, dijo en una entrevista Olga Nidia Guerrero, presidenta de la Unión Nacional de Ciegos y Baja Visión (Unaciv).

Olga, de 49 años, perdió la vista a causa del glaucoma hace una década. En ese momento, trabajaba en una agencia de automóviles en Sonora, pero se fue debido a su discapacidad. A la fecha no ha encontrado otro trabajo formal.

La fuente de trabajo de este grupo de personas está en la calle; por ejemplo, la venta de dulces y cantando en el transporte público. Sin embargo, las restricciones derivadas de la pandemia trajeron un cambio a peor -según el presidente de la Unaciv- pues le quitaron la posibilidad de salir.

Ni en los momentos más críticos de la pandemia ni durante la reactivación económica los gobiernos locales y federal implementaron medidas públicas Cuidado de ciudadanos ciegos y acusado de mala vista; mucho menos les han dado apoyo económico.

“Hice una encuesta con mis colegas (sobre el apoyo del gobierno después de la pandemia). Pregunté porque soy de una comunidad pequeña y tal vez por eso no vine aquí. Pero no, en realidad no había apoyo del gobierno para las personas con discapacidad visual. Nada”, dijo Olga Guerrero.

La licenciatura no es suficiente

Narvik Balanzar Galeana es ciego de nacimiento; Vive en Jalisco y es Licenciada en Psicología. Cuando se graduó en 2004, le resultó difícil encontrar un trabajo relacionado con sus estudios.

Por un corto tiempo sobrevivió con trabajos temporales como entrenador. Después de eso no le quedó más remedio que vender dulces en las serranías de la zona metropolitana de Guadalajara. Incluso vendió discos pirateados durante unos años. Ciudad de México.

“Terminas tus estudios y empiezas a ser parte del mundo del paro. Si las personas que viven sin discapacidad tienen dificultades para encontrar trabajo, las personas que se encuentran en situación de discapacidad Lo tenemos mucho más complejo.porque además de que el país está en crisis y tiene problemas laborales, está toda la gama de estigmas”, explicó Narvik a este medio.

Entre las personas ciegas o deficientes visuales, es uno de los pocos afortunados con un empleo formal desde que se unió al campo en 2013. Asistencia para discapacitados de un ayuntamiento. Sin embargo, se necesitaron tres años para darle un contrato permanente.

La pandemia de covid-19 no ha perjudicado a Narvik Balanzar, pero señaló la indiferencia del gobierno: “He escuchado en las noticias que ‘los ancianos son tomados en cuenta; se toma en cuenta a los menores”, y ¿cuándo se tomaron en cuenta a las personas con discapacidad (durante la pandemia)? Conocí a mucha gente que luchó mucho”.

Otro caso es el de Miguel Ángel García. Con un año y medio de vida descubrieron cáncer de ojo; su visión no se salvó. En julio de 2021 se graduó en Ciencias Políticas; en agosto murió su padre.

Para ayudar a su madre con los gastos del hogar, comenzó a vender dulces en el centro histórico de la capital del país. Ninguna empresa lo contrató. Una vez recibió una llamada de una compañía telefónica; No les mencionó su discapacidad. Cuando notaron su ceguera durante la entrevista cara a cara, le impusieron muchas condiciones, incluso un contrato sin ventaja legal.

“Desafortunadamente, muchos trabajos para ciegos están en la telefonía. Esto independientemente de lo que puedas hacer; Ya sea que tengas un título en la mano, una maestría u otra cosa, la gente te encasilla”, dijo en una entrevista.

Luchan por una ley digna

Unaciv impulsa reforma del artículo 132 de la ley federal del trabajo, que estipula, entre otras cosas, que los lugares de trabajo con más de 20 empleados deben ofrecer más del cinco por ciento de sus puestos de trabajo a personas con discapacidad. El 23 de febrero fue aprobado en el pleno del Senado y enviado a la Cámara de Diputados.

“No todos los diputados están dispuestos a trabajar por una causa de esta naturaleza. Nos costó eso. La tasa de contratación llega a la Cámara de Representantes a fines de febrero y no ha cambiado desde entonces; ¿Qué tal, supongo? se queda un año allí”, dijo Miguel Ángel García.

Cabe señalar que Sonora y Campeche cuentan con leyes que garantizan un porcentaje de la nómina estatal para discapacitados – 2% y 3% respectivamente. En ninguna de estas unidades, sin embargo, se respeta; Tampoco existen órganos encargados de supervisar el cumplimiento.

“Los legisladores y los ciudadanos están llamados a apoyar este cuota de reclutamientoporque los beneficiarios directos son las personas con discapacidad, pero como tal seremos parte de la reactivación económica y haremos un aporte notorio al producto interno bruto”, concluye el politólogo de 26 años.

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