Fútbol y mundiales en guerra: historias para escuchar

Desde este miércoles Ucrania Debe saltar al campo para conseguir un boleto para la Copa del Mundo, que comienza el 21 de noviembre.

El equipo se enfrenta a Escocia en el primero de los dos partidos que definirán el último clasificatorio europeo para Qatar. Gales espera al ganador en Cardiff el domingo.

Pero después de mucho tiempo, el fútbol capitalista y globalizado permitió que se enviaran nuevamente señales políticas. Fue ese año gracias a la invasión de Rusia, país desclasificado por la FIFA y sin poder jugar su repechaje.

Pero de los primeros campeonatos mundiales los conflictos bélicos pasaron a los mayores festivales deportivos ecuménicos.

El “ganar o morir” que el fascista Benito Mussolini mandó entregar a los jugadores italianos de cara a la final de Francia ’38 fue el primer ensayo.

Un breve recorrido fue incluido en el programa. caravana mundialque se transmite todos los domingos a las 8:00 am VHF 102.3.

Después de eso, los amantes del fútbol se perdieron dos Copas del Mundo debido a la Segunda Guerra Mundial.

Sudáfrica fue excluida una vez debido al apartheid, aunque la FIFA incluso negoció que el país enviara un equipo “totalmente blanco” a la Copa del Mundo de 1966 y otro equipo “totalmente negro” a México ’70. La idea no funcionó.

La Guerra Fría tampoco pasó desapercibida, con varios episodios: desde la negativa del dictador Francisco Franco a dejar jugar a la Unión Soviética en territorio español, o “el partido fantasma” donde miles de chilenos vieron a su selección marcar un gol sin rivales, que la propia URSS no viajó al país donde se desarrollaba cruelmente la dictadura de Augusto Pinochet.

Pero Malvinas golpeó fuerte. España ’82 se jugó en plena guerra cuando “ganamos”. Y nos dimos por vencidos nada más empezar el torneo donde debutó Diego Maradona. En el partido entre Inglaterra y Alemania, el reportero Juan Carlos Morales le impidió nombrar el país que se había apropiado de las islas.

No en vano, el mejor jugador de la historia fue el “héroe” de la revancha nacional el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca.

Cuando “Estados Unidos buscaba enemigos”, encontraron a Irán en su puesto internacional. En Francia ’98 debían enfrentarse en la fase de grupos, pero las tensiones de las previas desembocaron en un “Partido por la Paz” entre los protagonistas.

Hoy Ucrania marca un contexto ecuménico único.